Puntos de referencia
A veces es difícil elegir un único punto de referencia cultural: la originalidad absoluta es rara y, en cualquier ámbito artístico—literatura, artes visuales o música—siempre existe un “inconsciente colectivo” que reaparece, una especie de compound ghost (en el sentido de Eliot) que modela e informa la obra nueva.
Podemos hablar de una “intertextualidad” visual, como si los cuadros fueran textos que dialogan con otros textos. La tradición—en ocasiones una carga—debe afrontarse y hacerse revivir, modificada dentro de lo nuevo.
Entre las referencias del pintor Giuntini encontramos distintos maestros. A continuación se incluyen breves fragmentos tomados de páginas dedicadas a ellos.
Giovanni March:
Gran artista del Gruppo Labronico, nacido en Livorno. En su obra—especialmente en las escenas marinas—se percibe un amor profundo por su ciudad, jamás olvidada.
(fuente: http://www.toscana-arte.it/giovanni_march.htm)
Giovanni Fattori
Considerado el mayor exponente de los Macchiaioli, Giovanni Fattori parte del dibujo y la formación clásica para llegar a una pintura anclada en la realidad: paisajes, escenas cotidianas y, sobre todo, poderosas representaciones de la vida militar y de las batallas, donde el drama de los heridos aparece con una sinceridad contundente.
Desde entonces, Fattori realizó numerosas obras dedicadas a la Maremma y al mundo rural; la marcada horizontalidad de muchas composiciones subraya la amplitud del paisaje y lo esencial de la escena.
(fuente: http://www.francescomorante.it/pag_3/303e.htm)
Impresionistas franceses
El Impresionismo es un movimiento nacido en Francia algunos años después de los Macchiaioli florentinos, a menudo infravalorados por la crítica y el mercado pese a su papel precursor.
Los Impresionistas deben su nombre a un artículo del crítico Louis Leroy, inspirado por el cuadro de Monet Impresión, sol naciente, presentado en la primera exposición independiente.
La fecha de apertura de esa exposición—el 15 de abril de 1874—se considera simbólica, pues marca el nacimiento oficial del Impresionismo.
En realidad, el movimiento existía ya: la idea de que cada observador percibe la realidad de forma distinta era conocida y estudiada desde hacía años.
Su objetivo esencial es representar la “impresión” del instante: la luz, la atmósfera y la vitalidad del mundo moderno—en ocasiones también la figura humana y la vida urbana.
La verdadera modernidad reside en la percepción: no el detalle “objetivo”, sino una síntesis razonada que permite comprender la realidad en su sustancia.
Para los Impresionistas, todo lo que podemos percibir con la vista es luz y color: el color cambia sin cesar con la luz en sus infinitas variaciones.
En última instancia, el Impresionismo es un triunfo del color y de la vibración; y su parentesco con los Macchiaioli—verdaderos precursores—sorprende especialmente al lector contemporáneo.
(fuente: http://www.artemotore.com/impressionismo.html)